La selección nacional sub 17, clasificada al Mundial de la categoría en India, nos dejó varias figuras. Si bien el juego no fue el que estamos acostumbrados con la selección adulta, vistoso y de ataque la mayor parte de los 90 minutos, nos mostró otra forma de jugar, más al estilo europeo, abrochando resultados y con contundencia defensiva. Algo parecido al juego que muestra el Atlético del Cholo Simeone. Para lograr esto, se necesita de disciplina, orden, táctica y que los jugadores comprendan todo aquello.

La fase de grupos nos dejó un rendimiento notable de la Rojita, que se mantuvo invicta. Dos victorias ante Bolivia y Ecuador, y dos empates frente a Colombia y Uruguay. Resultado de esto, Chile selló su clasificación al hexagonal final como puntero del grupo. Logro inédito para una selección chilena.

El juego mostrado en la fase de grupos y el hexagonal fue pragmático. La mayoría de los goles fue a balón parado y de cabeza, aprovechando la altura de la defensa chilena.

Destacables en esta etapa fueron las intervenciones realizadas por el arquero chileno Julio Junior Bórquez. El arquero de la Rojita fue un pilar fundamental. Solo le marcaron cuatro goles (no jugó el partido final frente a Brasil). Frente a Colombia en la fase de grupos atajó un penal (inexistente) y el portero que milita en Deportes Iquique siempre mostró seguridad en el arco.

En defensa, mostró solidez y simpleza a la hora de jugar Yerco Oyanedel, lateral izquierdo, quien subía constantemente a labores ofensivas. Se convirtió en el dueño de las pelotas detenidas, las cuales siempre fueron peligrosas y que fueron bien aprovechadas.

Lucas Alarcón y Sebastián Valencia, ambos centrales también son de los más destacados de este equipo. Excelente juego aéreo, visión amplia del campo y simpleza a la hora de salir jugando.

Párrafo aparte merece Gastón Zúñiga, lateral, quien anotó dos goles y tiene muchas virtudes a la hora de marcar a los delanteros rivales, lo que además se ve complementado al momento de generar peligro en el área rival. Sus goles fueron vitales para conseguir el objetivo final, que fue la clasificación al mundial.

Antonio “Toño” Díaz fue el más desequilibrante de la delantera chilena. El jugador de O’Higgins se sintió en casa, dado que Chile jugó todos sus partidos en la excelente cancha del estadio el Teniente, que recibió más de 30 partidos en 30 días. Fue siempre factor determinante, jugando tanto por el sector izquierdo como el derecho del ataque nacional.

Otro pilar para lograr la clasificación de la rojita fue el DT Hernán Caputto y su cuerpo técnico. El trabajo, el orden y el rigor que mostraron, nos da cuenta el por qué Chile está en un mundial, después de 20 años. Sin excusas, de manera directa, asimilando que no siempre se puede jugar bien y que hay que sacrificar cosas para ganar. Según sus declaraciones luego de obtenida la clasificación, nos queda claro el funcionamiento de este equipo “Trabajo, rigor y humildad fueron las tres cosas que, como cuerpo técnico, siempre tomamos en cuenta”.

Y un punto esencial que no ha sido nombrado es la garra mostrada por estos jugadores. Puede que no hayan sido los mejores técnicamente hablando, pero sacaron fuerza de alguna parte para lograr la clasificación, la cual es totalmente merecida. Sabemos que harán un buen papel representándonos en Copa Mundial de Fútbol Sub-17 de 2017 de India.

 

Por: @Elecarosg

Fotos: www.portalfutbol.cl

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