Por: Lucas Anriquez 

Llega febrero y todo futbolero de este continente se ilusiona nuevamente, en juego la novia de América, la que tengo y se anhela.

Para nosotros, los hinchas de Colo-Colo es nuevamente el comienzo de un camino en el que ya logramos encontrar el final feliz, aunque cabe recalcar que año tras año esa gesta se ve más lejana.

Siete ediciones en que el equipo no logra pasar una fase de la competición hacen pensar que la esperanza sea aún menor.

¿Debiésemos confiar entonces en que está vez si será diferente? La verdad sí, cuando hay trabajo los resultados tarde o temprano tienen que llegar y es en Brasil donde el mismo tiene que verse reflejado. Seis meses han pasado desde que Pablo Guede tomó el mando del club, después de un comienzo tortuoso y con polémicas, logró dar en el clavo, con el esquema y equipo indicado, más aún al pasar las fechas logró consolidar un estilo el cual al fin nos satisfago, sobre todo después de un letargo de más de un año. Ya entrando en el nuevo año y después de sesiones con doble jornada de trabajo y tres auspiciosos amistosos (2-1 vs Cerro de Uruguay, 3-0 vs Sporting Cristal y 1-0 sobre Lanús) en los cuales se vio un equipo maduro y con variadas facetas dentro del campo de juego.
Es hora de viajar a Brasil a buscar un resultado que nos acomode, inspirarse quizás en el 2009 y ese iluminado partido de Macnelly con un deslumbraste y portentoso Lucas Barrios y con la nostalgia que nos entregó Sebastian González al verlo anotar nuevamente con la camiseta que tanto ama, o más aún quizás preguntarle a nuestros abuelos, papás como era ese equipo que dio el mismo golpe en aquel lejano 1973 donde comandados por Carlos Caszely y Francisco Valdés consiguieron el primer triunfo chileno en Brasil y era que no ante el mismo Botafogo en el Maracaná.

El momento llegó y el trabajo debe verse reflejado, y la verdad podemos estar tranquilos que el equipo viene en forma y con hambre de triunfar.

Imagen: www.publimetro.cl

 

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