Claramente vivimos tiempos de revolución en el fútbol. Técnicos como Guardiola, Mourinho, Bielsa y el tan conocido Sampaoli, nos deleitan con sus metodologías de trabajo, planteamientos tácticos y tecnología utilizada en sus procesos.

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En Chile el asunto no ha sido distinto, y fin de semana tras fin de semana escuchamos a Mario Salas, Pablo Guede y hasta el criticado Sebastián Becaccece, dictar verdaderas charlas de teoría del entrenamiento y modelo de juego en sus conferencias de prensa, recalcando la importancia del fútbol ofensivo (casi como única receta para el éxito), el uso de sofisticadas tecnologías y  del entrenamiento específico.

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Al referirnos a entrenamiento específico, hablamos de esta nueva concepción en la metodología del entrenamiento en fútbol, tan de moda en estos días, y que se basa en trabajos contextualizados con balón, trabajando de manera muy exhaustiva la táctica, pero sin dejar de lado la componente física, psicológica, social. Antes de esto, (y aun muchos equipos lo siguen realizando), se trabajaba casi única y exclusivamente la parte física, desentendiendo que el fútbol es mucho más que correr y resistir a un nivel determinado los 90 minutos. Entrenadores como Mourinho, con la “periodización táctica” y el famoso Barcelona de Guardiola con el “entrenamiento estructurado” son los ejemplos más claros de esto. A pesar de que esta nueva concepción “sistémica” del fútbol lleva casi dos décadas, recién hace un par de años se ha convertido en objeto de interés para los técnicos de nuestro fútbol nacional.

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Hasta aquí todo bien. Como toda ciencia, el fútbol ha ido evolucionando y tomando nuevos aires. Pero, ¿Es la única receta para el éxito? Al parecer la mayoría de la gente piensa que sí, y ha “jubilado” virtualmente a entrenadores como Nelson Acosta, Juvenal Olmos, entre otros, aludiendo que “se quedaron en el pasado”.

Nelson Acosta

Pero, ¿Qué pasa con la experiencia, acaso no es un recurso válido?, en nuestro propio fútbol criollo tenemos ejemplos claros para abrir nuestra mente y aceptar que en el fútbol no hay recetas para el éxito. Hernán “Clavito” Godoy, con 75 años, y una metodología que puede parecer “pasada de moda”, (para el común de la gente), ha sabido administrar y sacar rendimiento a un Santiago Morning que marcha puntero de la B nacional. Más allá de las estadísticas, es un equipo aceitado, con intenciones claras de jugar al balón, y con un promedio de edad sorprendentemente joven. Si bien no es un equipo que va todo el partido al ataque, lo hace con bastante criterio y se dio el lujo de vencer a Universidad Católica este año, con 7 juveniles en cancha.

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¿Más ejemplos? Deportes Iquique, puntero de nuestro fútbol (aún con 5 fechas por jugar). De la mano del “Pillo” Vera, el plantel nortino ha hecho un excelente torneo, con un fútbol y metodología más bien práctica, pero efectiva. Siendo un plantel sin mayores estrellas, el DT de los dragones ha sabido sacar la mejor performance y adaptarse a las características de sus jugadores. Así como Vera hoy vive días tranquilos, en sus anteriores procesos ha sido fuertemente criticado por su fútbol defensivo y “fome”.

De la vereda del frente tenemos a Becaccece, quien a pesar de haber compartido con Sampaoli por muchos años, instruirse de las más recientes metodologías de entrenamiento y pregonar un fútbol ultra ofensivo, no fue capaz de hacer rendir a una Universidad de Chile plagada de estrellas.  Si bien las expectativas eran altísimas, cosechó un pobre rendimiento y fue cesado de su cargo.

Al parecer el fútbol no tiene recetas, y es un poco más complejo de lo que parece. Quizás nos toque ver en unos años más a Becaccece triunfando con otro equipo, o a Vera teniendo una campaña para el olvido. El fútbol es así, impredecible. Hay métodos y métodos, pero ninguno garantiza el éxito.

¡Que viva el fútbol!

 

 

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