Luego de comenzar la temporada con malos resultados, incluyendo la eliminación de la Copa Sudamericana, todo parece indicar que Universidad Católica está retomando el nivel que lo consagró como campeón la pasada temporada.

Casi eliminados de la Copa Chile en la primera ronda ante Santiago Morning. Tres empates al hilo por el Campeonato Nacional y luego una derrota ante Santiago Wanderers en San Carlos de Apoquindo, además de la eliminación de la Copa Sudamericana a manos del humilde Real Potosí boliviano.

Así comenzó la temporada Universidad Católica, con malos resultados. Muchos pedían (y algunos aún piden) la salida de Mario Salas de la banca cruzada.

Para mí, estos resultados estaban dados principalmente por 2 factores: falta de finiquito ante la portería rival y algunos errores defensivos bastante graves en la parte posterior, que nos costaron goles en contra.

Por ejemplo, en el primer partido del Campeonato Nacional, ante Cobresal, fuimos inmensamente superiores en prácticamente todo. Fuimos dueños de la posesión (aunque esta estadística nunca ha incidido mucho en los resultados). Tuvimos 22 remates (6 a puerta), mientras que el equipo nortino tuvo solamente 6 tiros (1 al arco). ¿El resultado? Un pobre empate a 1.

Y así eran la gran mayoría de los primeros partidos de nuestro equipo, hasta que llegó el clásico universitario, donde Mario Salas usó la formación ideal, la que prácticamente todos pedíamos. Un triunfo por 3-0, con un equipo ordenado que logró desesperar a la U y definir el partido en el primer tiempo.

Luego vino el triunfo ante Everton y la obtención de la Supercopa ante la U. Los últimos tres triunfos tienen un factor común: el entrenador ocupó casi los mismos jugadores en todos los partidos.

Volvió Maripán, Lanaro anda con un buen nivel, Álvarez le ha dado profundidad al equipo por la derecha, los refuerzos han respondido cabalmente y Toselli ha vuelto a mostrar seguridad. Sí, al fin Mario Salas encontró el equipo.

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